jueves, noviembre 15, 2012
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Ir al cine es uno de mis pasatiempos favoritos. A pesar del precio de la entrada siempre ha sido un lujo que he intentado permitirme. La última película que vi, como la inmensa mayoría de los españoles, fue ‘Lo Imposible’.

Me senté en aquella butaca esperando a que aquella película me emocionase, y vaya si lo hizo. Aunque las molestas polillas que pululaban por la sala no me dejaran prestarle a la película la atención que me hubiera gustado, puesto que tenía que quitármelas de encima a cada momento.
Tras el encuentro de sentimientos que me produjo la película de Bayona, fui al baño porque mis necesidades fisiológicas así me lo pedían. Solo puedo decir que la conmoción que invadía mi cuerpo voló en cuestión de segundos.

Aquellos baños de los cines más concurridos de Cádiz bien parecían la escena de alguna película de terror donde el argumento tomaba forma en algún edificio abandonado. Algunas puertas no podían cerrarse o carecían de pomo, otras cuantas cisternas no funcionaban, pero sin duda, lo que más vergüenza ajena me dio fue el repugnante olor que despedían aquellos retretes. De hecho, cuando salí había dos chicas cogiendo la respiración para poder penetrar en ellos.

No voy a entrar en cuáles han podido ser los motivos del estado de dejadez de los cines gaditanos, pero si voy a replantearme otras muchas cosas. Por ejemplo, qué ha hecho la población gaditana para merecerse esto, en especial la juventud. Tengo 23 años y puedo afirmar plenamente que mi ciudad me aburre.
Vale, vale. No os echéis encima mía. Cádiz es una ciudad maravillosa, de atardeceres de ensueño en la Caleta, de paseos por la playa Victoria que terminan con una tapita en cualquier bar. Pero llega un momento que los paseítos aburren y uno no tiene dinero para llevarse todo el día tomando tapitas.  Cádiz es para tener dinero y no para ser un estudiante o un joven en el paro.

Desde que tengo uso de razón, he visto desfilar varias salas cinematográficas que han acabado en la más plena inmundicia. Inevitablemente se me va la mente hacia el tristemente desaparecido ‘Brunete’, qué tanto bien haría ahora mismo en mi ciudad. -Y que nadie me miente el de la playa, con estrenos de películas de hace dos años-. Y ya que escribo estas líneas,  no solo le pido a Cádiz un cine digno, sino también hablo de otras formas de ocio. ¿Es mucho pedir una bolera en una capital de provincia? ¿Unas salas de juegos para los jóvenes? ¿Una discoteca en condiciones?

La capital gaditana es una preciosa ciudad, con cientos de turistas, miles de tiendas y de bares. Pero aparte de entretener al turista hay que saber tratar al que ha decidido vivir aquí. No todo consiste en comer y pasear. La juventud también quiere hacer algo diferente y no tiene la oportunidad a no ser que se desplace en coche, un lujo que no siempre se tiene al alcance.

Cádiz es algo más que la maravillosa ciudad de ‘La Pepa’. Es un lugar con muchas carencias y necesidades y creo que va siendo hora de que los jóvenes - desgraciadamente, cada vez menos- las exijamos como nos corresponde.


Si quieres ponerte en contacto con la persona que ha escrito este artículo puedes hacerlo en: estelagonzalez@elmurodecadiz.com 

8 comentarios:

  1. Olee¡¡ Fan nºONE de Estela González¡¡ cada vez me gusta más como escribes y, en cuanto al contenido, no podría estar más de acuerdo¡¡ Menos por la elección de la peli que fuiste a ver... Pero x lo demás, one more time, AMÉN HERMANA¡¡

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  2. MUY MUY de acuerdo .ok¡¡

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  3. Muy interesante tus apuntes

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  4. totalmente de acuerdo, Cádiz es precioso y cuando alguien dice algo malo de allí me lo como! pero si que es verdad que le faltan muchas cosas para la juventud, ahora acostumbrada a vivir aquí en Barcelona cuando voy a Cádiz me faltan cosillas... y es algo que los jóvenes gaditanos se tendrían que mover para conseguir, quizás así que "algo" cambie. Un saludo. Jéssica.

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  5. totalmente de acuerdo, yo también he visto las molestas maripositas voleteando, pero eso no es lo único que te puede pasar, hace dos meses aproximadamente salí del cine con todo el culo mojado. Me senté y cuando me levante tenía el pantalón hecho un asco.
    ¿Limpiarán alguna vez las butacas? a mi cada vez me da mas fatiga ir al cine.

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